Jaulas de grillos


David Rodas Martín, director.

En un intento de réplica elevada y modernista de los Episodios Nacionales de Galdós, Ramón María del Valle Inclán escribió El Ruedo Ibérico. Una crónica narrativa del reinado de Isabel II, que nunca se llegó a ver culminada debido a la muerte del autor. La metáfora de su título, del todo hispánica, pudo resultar útil para explicar una España lejos de los carriles de la modernidad, incapaz de culminar ningún proceso revolucionario liberal ni de instaurar una democracia republicana. Una España que se miraba al ombligo y se gustaba. Que, en un ruedo ibérico trágico y autocomplaciente, resolvía todas sus cuitas.

            Hoy, sin embargo, el rostro de España es diferente. Las plazas de toros se vacían (mientras siguen regadas de subvenciones públicas), así como el ruedo ibérico de la política y la historia de España se convierte en un edificio semiderruido donde solo el pasado, fantasmal, se pasea entre los callejones y las talanqueras. El ruedo ibérico ya no es el único espacio donde se desarrolla la política de España. De hecho, lo quejumbroso de su estado, el peso de su propia tradición, obcecada en el metalenguaje de revisarse a sí misma constantemente, lo inoperativo de sus acciones; le hacen palidecer frente a otros escenarios de acción política donde España, verdaderamente, se juega su futuro, no ya la revisión de su pasado.

            El ruedo ibérico se ha de entender, primordialmente, como la jaula de grillos del Madrid ciudad-estado, y sus ecos en contadas capitales de provincias. Un sistema mediático, social y de discusión política atrofiado. Nada como recordar los debates parlamentarios del mes de marzo: crispación, ataques encarnados contra el gobierno, desdén de los nacionalismos periféricos; y compararlos con la realidad social que indicaban las encuestas de opinión -aversiva a la crispación-, la extrema debilidad económica por la que se pasaba de puntillas o se empleaba como arma arrojadiza.

            La pandemia ha contribuido a delinear los contornos de esta jaula de grillos: sigue siendo el principal motor de discusión política publicada, sin duda; pero languidece si se quiere explicar, desde las cacofonías del parlamento, la realidad, hoy pandémica, de los pueblos de España, de sus nacionalidades y regiones y de su encaje en el mundo globalizado. El tren de España, país complejo, toma mercancías políticas de cuatro estaciones principales: las naciones periféricas, que la condicionan; la jaula de grillos de Madrid y aledaños, con fuerte capacidad de implementación de agenda, pero alejada de la realidad de su tiempo; el teatro de sombras europeo, donde se confunden diplomacia, federalismo y política, y donde se juega el futuro del gobierno y de la economía estatal; y el campo de operaciones atlántico, mediado por la OTAN y con unos EEUU-comandante desnortado.

            Esta semana, el tren España llegará a la parada más importante: Bruselas. Se decidirá qué mercancías se logra obtener del emporio europeo en un complicado Consejo Europeo, tras la agria derrota de Nadia Calviño -no logró la presidencia del Eurogrupo-. Los líderes frugales afilan los colmillos (al igual que llamar a los recortes austeridad en 2008, concepto franciscano y vinculado históricamente a un texto antológico de Enrico Berlinguer, secretario general del PCI; llamar frugales a los países pequeños, breves imperios del lavado de impuestos y de la insolidaridad comunitaria, no deja de resultar paradójico). Alemania resiste del lado de los grandes del Sur -más le vale, si quiere mantener a flote el euro y su economía-; Francia, por la vía de los hechos, se da cuenta, despistada, de que ya es Sur sin remedio –es interesante acercarse a la entrevista de su Embajador en España en La Vanguardia-; Italia, España y Portugal paccionan. Un fondo pobre, con alta condicionalidad y con hombres de negro en el horizonte, recrudecería las peores estrategias de una UE aversa al federalismo. Dejaría al Sur encadenado a sus males endémicos: a sus particulares jaulas de grillos mediterráneos. El fondo Next Generation EU calibrará el tono del hispánico coro de grillos que cantan a la luna.

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