Los muros de la intolerancia se pintan de arcoiris


Artículo especial con motivo del Día internacional del Orgullo LGBT+. por Claudia Gallego Ariño

Hoy, 28 de junio de 2020, damos una cálida bienvenida al Día Internacional del Orgullo LGBT+ para reivindicar la igualdad y la dignidad de las personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y demás integrantes del colectivo. Aunque la lucha hacia una sociedad más libre y justa reside en el día a día, hoy queremos derrumbar con más fuerza las puertas del armario de invisibilidad que todavía oprime a muchas personas en el mundo. De norte a sur, de este a oeste, de cara a pantalla, de sonrisa a lágrima, nos juntamos para vencer la intolerancia.

Tal día como hoy, en 1969, comenzaron los disturbios de Stonewall (Nueva York, EEUU), que marcarían el inicio del movimiento de liberación homosexual. Ese día hubo una redada policial en el pub Stonewall Inn en un barrio de Nueva York; y como respuesta, surgieron de forma espontánea diversas revueltas y manifestaciones violentas que pretendían protestar contra un sistema que perseguía a los homosexuales. Estos disturbios, junto con los que ocurrirían con posterioridad, son considerados como las primeras muestras de lucha del colectivo homosexual en Estados Unidos y en el mundo, los precedentes de las marchas del Orgullo que hoy en día son internacionalmente celebradas.

A pesar de que tenemos motivos para alegrarnos de que, poco a poco, más y más países reconocen y respetan los derechos de este colectivo históricamente discriminado, no cabe olvidar que aún seguimos viviendo en una sociedad donde impera la cis-hetero norma y la igualdad todavía nos queda lejos. De hecho, existen muchos países en el mundo donde la diversidad sexual está perseguida y criminalizada por parte de las leyes y las autoridades (en 2019, en 70 países en el mundo, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo estaban castigadas por ley). Y no solamente existen problemas legales, pues en muchos países donde las leyes protegen al colectivo, es precisamente la sociedad la que sigue estando lejos de aceptar una situación que ya debería haber sido normalizada desde hace mucho tiempo.

En tiempos de pandemia, dos patógenos altamente peligrosos han brotado en nuestra sociedad: el primero, la COVID-19, ha dado mucho de que hablar en los telediarios y en la agenda política. Este virus se ha llevado la vida de muchas personas y nos ha hecho reflexionar sobre muchas cuestiones que dábamos por sentadas. El segundo, la LGBTfobia, también de carácter letal, lleva contagiando a la humanidad desde tiempos remotos, y aunque no estaba tan presente en la agenda pública, también ha repercutido negativamente en las vidas de miles de personas. Según apuntan las organizaciones que representan al colectivo LGBT, la situación de confinamiento ha agravado los problemas que ya afectaban a las personas pertenecientes al colectivo: la soledad de las personas mayores LGTBI, que tienen nulas o escasas redes de apoyo; las agresiones (físicas y psicológicas) dentro del hogar, que no se suelen denunciar por miedo a la falta de formación sobre este tipo de violencia entre los cuerpos y fuerza de seguridad; la discriminación ejercida por familias de personas  LGTBI, que sucede sobre todo entre personas jóvenes, que tienen limitado el acceso a sus círculos más cercanos o redes LGTBI; por no hablar de las solicitudes de asilo, que están paralizadas desde el inicio del confinamiento, implicando que situaciones que rozan la emergencia carezcan de comunidades de apoyo. Asimismo, muchas mujeres trans, empujadas al trabajo sexual por la frecuente transfobia dentro del mundo laboral, se encuentran en la actualidad en situaciones de extrema necesidad; y muchas personas LGTBI siguen teniendo que acudir a sus puestos de trabajo sin poder ser visibles, con una máscara que esconde su verdadera identidad, por miedo al despido o a un trato diferenciado.

Por eso mismo, este año, aunque los gritos de reivindicación y abrazos de compañerismo se tengan que sustituir por apoyo virtual, la celebración del Orgullo debe servir de chute de fuerza, ánimo y resiliencia. A pesar de que los actos previstos para la celebración del Orgullo en el mundo se hayan cancelado, el comité organizador del MADO (Madrid Orgullo) ha decidido celebrar el evento de manera digital del 1 al 5 de julio de 2020. Además, el 28 de junio, fecha oficial, también se han pautado algunos eventos online. Entre las actividades que conformarán este orgullo, habrá un pregón online, así como otras actividades culturales, reivindicativas, de ocio y con iniciativas que animen a participar a la gente en este nuevo formato, engalanando sus casas y sus balcones con los colores del arco iris. Sin olvidar, por supuesto, que en este 2020 celebramos 15 años de la aprobación del Matrimonio Igualitario.

Es muy importante que cada cual aporte su grano de arena a esta causa, sea desde su pantalla o su balcón, individualmente o de manera colectiva, sea parte del colectivo o no, pues todo apoyo es necesario y más en los tiempos que corren. Ante las fuerzas reaccionarias que intentan nadar contracorriente y arrastrarnos a una sociedad superada, hay que dar ejemplo de unidad, superación, y como Calle 13, “brindar por el aguante”.

“Armados con la bandera del arco iris, símbolo de la diversidad humana, están revolucionando uno de los legados más siniestros del pasado. Los muros de la intolerancia están empezando a desmoronarse. Esta afirmación de la dignidad, que nos dignifica todo, nace del coraje de ser diferente”.

Eduardo Galeano

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